Tejado inteligente: frio en verano, caliente en invierno

Hace un par de meses, en Ecolosfera, comentábamos la posibilidad de reciclar aceite de cocina para diversos usos, como la realización de Jabón o biodiesel casero. Sin embargo un grupo de científicos estadounidenses, liderados por Ben Wen, se ha decantado por polimerizarlo y crear un material que podría ser la piedra filosofal de las tejas, es decir, calentar en invierno y refigerar en verano.

La generación de este polímero a través de aceite de cocina de los restaurantes de comida rápida, y su futura aplicación a la parte alta de una casa servirán para que la temperatura de las cubiertas aumente entre un 50 y un 80% en los días fríos y se reduzca en un 80% en los más calurosos comparados, ambos datos, con tejados claros.

El motivo de la actuación de este material es que actúa como un termómetro, con lo que se comporta de manera distinta a diferentes temperaturas, permitiendo producir un comportamiento opuesto e inverso en la acumulación de calor. Lamentablemente todavía tendremos que esperar tres años para que este producto se ponga a la venta.

Para gustos, colores

Hasta el momento la única forma más o menos fiable de reducir o aumentar la temperatura de una casa era la del color que había en el tejado, es decir, los colores más claros son más fríos y los oscuros atrapan el calor. Sin embargo las tejas diseñadas por Wen se pueden fabricar del color que nosotros elijamos.

Esto supone una ventaja estética al competidor directo, el Thermaleon. También basado en la tecnología de los polímeros, este material desarrollado por el Massachusets Institute of Technology (MIT), los mezclaba con agua.

A menos temperatura, los polímeros se disuelven, haciendo que se vislumbre el fondo de la teja, en este caso negra, y cuando el sol pega, los polímeros se expanden creando una masa blanca, que tapa el fondo negro y repele los rayos calientes del sol.

La tecnología Thermaleon, presentada antes que la del equipo de Wen, está mejorándose para optimizar la fórmula. De esta manera, en lugar de crear tejas con este material, se podría añadir a una solución micro-encapsulada, como un gel o una crema, y que se podría rociar en cualquier superficie negra, con lo que se conseguiría el mismo efecto de una forma más económica y sencilla.